Python: Una de cal y una de arena

Sé que "una de cal y una de arena" significa una cosa buena y una cosa mala. El problema es que nunca he sabido si la cal es la mala, la arena la buena o a la viceinversa.

Hace tiempo comenté que iba a hacer una pequeña aplicación web en python para pedirle a la gente que metiera cada mes el tiempo que dedica a cada uno de los proyectos, de forma que luego sacara en excel una tabla con dichos tiempos. Pues bien, ya está hecha (un poco de aquella manera) y funcionando. Así que tras esta mínima experiencia con python, ahí van un par de impresiones, una buena y otra mala, una de cal y otra de arena.

La cosa mala: Me da la impresión, al igual que casi todos los lenguajes de script en los que defines las cosas sobre la marcha, que python es un lenguaje muy difícil de mantener. Al no definirse claramente los tipos, cuando en una función o método recibes parámetros, no tienes ni idea de lo que recibes, salvo que lo pongas muy bien comentado. De hecho, en eclipse con el plugin pydev para programar en python, el autocompletar que te muestra los nombres de atributos y métodos de las clases, eclipse sólo te puede mostrar aquellos atributos y clases que hayas usado previamente en el código.

En java, por ejemplo, hay que declararlo todo, por lo que en cualquier momento sabes cada variable de qué tipo es y qué cosas tiene o a las que puedes llamar. No dependes (salvo para entenderlo mejor) de que el programador se haya acordado de comentar adecuadamente el código.

La cosa buena: Precisamente esta falta de tipado y el poder meter una manzana donde se espera un higo me da la impresión que hace de python un lenguaje muy flexible, y pongo un ejemplo. Puesto que mi aplicación es web, en casi todos los métodos/funciones que he hecho recibo de parámetro un Request Object, que el mismo servidor web se encarga de pasarme y con el que tengo acceso a los parámetros de la petición http, con el que puedo escribir los tag html que se verán en el navegador, etc. Pues bien, para mis pruebas sin servidor web desde eclipse, me hice una clase MiClase con un método write() similar al de Request Object, lo instancié y llamé a mis métodos a pelo pasándoles una instancia de MiClase. El código "tragó" con eso perfectamente, y la salida html salía por donde decía MiClase, es decir, por pantalla normal.

En otros lenguajes como java habría sido necesario heredar del objeto en cuestión y sobreescribir los métodos necesarios, quizás incluso declarar un constructor obligatorio con los parámetros raros que tuviera la clase padre. En java es aconsejable el uso de interfaces precisamente por este motivo, para poder cambiar una cosa por otra sin "cargar" con la clase original heredando de ella. En python no hacen falta interfaces. Basta con que la clase sustituta tenga los métodos que se usen de la clase original.

Todo esto me hace preguntarme si lo del desarrollo rápido de lenguajes como python se refiere a que no es necesario declarar los tipos (desde luego, eso ahorra tiempo, pero me parece un tiempo mínimo respecto a todo el proceso o el tiempo que puedes perder en depuración mientras decides si una variable es de un tipo u otro), o bien se debe a esta flexibilidad del lenguaje, que permite mezclar churras con merinas y todo funciona como debe.

Entradas relacionadas:

1 comentario en “Python: Una de cal y una de arena

  1. Pingback: Diario de Programación » Blog Archive » Pequeño éxito … ¡Y más trabajo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.